Cuidado de la piel

Lecciones básicas sobre mi piel: ¿cómo limpiarla?

No vamos a hablaros de productos específicos, este post no será una guía de favoritos, no.

Antes que elegir marca o producto, es importante comenzar hablando de hábitos, la rutina que debemos de evitar y cuál es la que debemos introducir.

Nuestra piel está cubierta por un manto hidrolipídico (sin duda, si tenéis curiosidad por conocerlo más, el post de Madlyekletic es el más indicado). Manteniendo una buena rutina de limpieza lograremos equilibrarla y mantener sana nuestra piel.

¿Por qué es importante mantener equilibrio? , hablamos de equilibrio sí, no solo limpiar sino saber cómo, cuándo y con qué, porque este manto nos protege a su vez de los rayos del sol, controla nuestro PH y nos protege de agresiones externas. Si no lo protegemos nuestra piel puede llegar a deshidratarse, irritarse por agentes externos, llegar a tener enfermedades como psoriasis, eczemas, etc..

Pasos sencillos para conseguir unos buenos hábitos:

Desmaquillar o limpiar adecuadamente la piel.

El génesis de una piel bonita y sana. La clave está en escoger un limpiador a corte con vuestro tipo de piel, después de usarlo debéis apreciar la piel limpia, nunca tirante y seca.

Lo mejor es comenzar con un producto de solución suave y poco astringente. Personalmente me gustan las soluciones densas que al contacto con la piel ayudan a retirar la suciedad o el maquillaje más arraigado. Una solución de este tipo puede ser: bálsamo, agua micelar o leche limpiadora, estas ayudan a retirar toda la suciedad sin resecar la piel. Con esto ayudamos a que la piel reaccione suavemente, no se enrojezca o irrite de primeras.

  • Pieles sensibles: texturas en forma de bálsamos, aceites o leche.
  • Pieles mixtas/grasas: Texturas en gel o agua micelar oleosa.
  • Pieles mixtas/normales: texturas gel, crema, espumas o micelar.
  • Pieles secas: texturas oleosas, bálsamos o aceites.

Doble limpieza con soluciones jabonosas o geles.

Aplicar una solución jabonosa para retirar los restos de suciedad y oxigenar en profundidad la piel puede ser muy beneficioso según tu tipo de piel.

Existen jabones que por el contrario a lo que a veces conocemos no resecan ya que en su formulación introducen glicerina u otros componentes que no resultan astringentes.

Aún así debemos tener cuidado y no lavarnos en exceso con algunos de ellos, podemos acabar con lípidos de la piel si abusamos.

Si vuestra piel es más delicada, podéis probar con la opción del gel, una solución más acuosa que generalmente deja la piel más suave e hidratada.

El tónico.

Quizá uno de los productos más desconocidos, hay quienes no utilizan ninguno porque piensan que es innecesario. Pero es un error pensar así, puede lograr aportar a nuestra piel todo lo que necesitamos después de la limpieza.

Existen tónicos que nos ayudan a retener hidratación, a atenuar las manchas, el acné, aportar la luminosidad o jugosidad a la piel, etc. Solo tenemos que escoger el que más se adapte a nuestras necesidades.

Modificar la textura y limpiar con exfoliantes 

Dependiendo del tipo de piel que tengamos, siempre es necesario realizar este paso en algún momento de la semana. Puedes ayudarte de geles exfoliantes, tónicos, mascarillas o hasta artilugios como el Dermaroller que ayudan bastante en este paso al realizarlo de manera más profunda una vez cada 15 días. Aquí tienes un post acerca de esta última técnica de SkinRoller.

Exfoliar la piel es realmente beneficioso y no solo existen soluciones tipo “scrub” si no que ahora están muy de moda los efectivos ácidos exfoliares. Con estos hay que tener más ojo, pero es increíble los resultados que podemos lograr con ellos.

Tratamientos faciales especificos

Acudir a un centro especializado de cósmetica o estética para realizarnos al menos una vez al año una limpieza de cutis, o en casa cada seis meses con control.


Independientemente de llevar o no maquillaje SIEMPRE LIMPIAREMOS LA PIEL mañana y noche. Podéis comprobarlo vosotras mismas si desconfiáis, incluso aunque nos limpiemos muy bien la piel por la noche al levantarnos comprobaremos que por la mañana hay suciedad, ¿no nos hemos limpiado bien? no tiene porqué… la piel libera toxinas, suda ..en definitiva respira, de ahí la importancia de siempre tener un buen hábito de limpieza.

No es necesario seguir todos estos pasos en nuestra rutina a la vez, podemos alternar, no todos los días por ejemplo nos ponemos una mascarilla.

Si hacemos esto, nuestra piel lo agradecerá. No solo lo percibiremos al momento, si no en el futuro. Incluso puede que manteniendo un buen cuidado diario, con el paso de los años nuestra piel necesite muchos menos “productos milagro” gracias a habernos quitado la pereza en lo que tiene que ver con la limpieza facial.

¿Cuál es tu momento ideal del día para llevar acabo la limpieza?

¿Crees que necesitas mejorar en tu rutina de limpieza facial?

¿Cuál es tu paso favorito?

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